Inicio » Cortadito » Andando, que es gerundio…

Andando, que es gerundio…

Bueno, hoy nos centraremos más en el crío que en mí mismo, pues ya hemos llegado a la etapa en la que el retoño es capaz de desplazarse a dos patas él solito.

A partir de éste momento las cosas cada vez suben y se centran más. Suben proporcionalmente a la altura del niño y se centran alejándose de los bordes de las mesas. Así pasamos desde la mesita de centro que hay frente al sofá hasta el medio de la misma. De allí se muda a la mesa del comedor y actualmente están ligeramente alejadas del borde de la misma. De allí pasarán directamente a estar en una habitación cerrada. Y cuando llegue al picaporte, y sea capaz de accionarlo, ya nos plantearemos si tiene la suficiente consciencia para no tocar según qué cosas o si hay que poner llave a la puerta…

La mesita de noche hace tiempo que luce limpia y reluciente sin nada en ella. Y el contenido del cajón de la misma ya ha sido desparramado alegremente por el suelo en más de una ocasión. No tengo riesgo por el punto de luz porque tenemos apliques en la pared en lugar de lamparitas.

Así que en la actualidad cuando quiero leer algo va desde el hueco de “pendientes de leer” en la estantería hasta el lugar en dónde voy a leer. Y una vez finalizada la sesión de lectura, ya sea por terminar la obra o por hacer una pausa a mitad, el material debe ser dejado en una altura superior al metro y medio (más vale dejar margen) o devuelto al hueco de “pendientes de leer”. A no ser, claro, que quieras que sea la última vez que tu mirada aprecie el ejemplar totalmente intacto.

Y le da igual grapa que tomo, comic que libro, periódico o propaganda del supermercado. Todo debe ser revisado, pasadas las hojas y quedar ligeramente arrugado. Aunque hay que reconocerle que dentro de su torpeza, el muchacho es bastante delicado.

Además de sus libros de hojas de cartón duro, llenos de splash-pages (un guiño a los pijamistas) con animalitos y similares, mi querido retoño tiene un par de comics. Uno para uso en el hogar y el otro en el coche, para los desplazamientos. Ambos dos son de Disney. La culpa la tiene la serie de La casa de Mickey Mouse, que es la que hizo que el ratón de las narices pasase a ser uno de los primeros personajes de ficción que reconoce sin problemas. Incluso si le mencionas a Mickey él te responde “Mauzzzz”.

La cuestión es que en una visita a una librería (un saludete!), el dependiente, dueño y amigo, se empeñó en hacerle la gracia al chiquillo mientras éste recorría la tienda de un lado a otro. La estatua de Batman BW de Miller que el crío no paraba de señalar en la vitrina no cayó (lástima!) pero sí que se empeñó en regalarle algún tebeillo. Yo le comenté que era el jodío Mickey lo que más le tiraba, y tras varios minutos de tira y afloja ante la negativa por su parte de cobrarme lo que le daba, salimos de allí con un tomo de Planeta. No mencionaré cuál, pero sabiendo el precio de los tomos de Planeta supongo que sabréis por qué le tengo gran estima (ademas de muchos años de comprarle cosas).

Pues en el coche tenemos el tomo en cuestión y en casa le dí una grapa del Free Comic Book Day de ésas que tiene una historia de Mickey y otra del Tio Gilito. Y si vieráis el estado de la grapa a pesar de que se la ha “leido” cienes de veces, pensariáis que se trata de un comic de un servidor. ¡Está impecable! (bueno, más o menos, que se pasa mucho tiempo por el suelo y la portada se nota un poquito castigada…).

¿Estaremos haciendo cantera? ¿Me saldrá rana luego? El tiempo y futuras entradas os darán la respuesta. De momento cuando pilla algo de lectura, por la forma en la que pasea la mirada de viñeta en viñeta y pasa las hojas (de ocho en doce, pero las pasa) te podrías creer que incluso lo está leyendo.

Saludos!

Acerca de Nacho

Previo: Chorrad-AH! escultórica
Siguiente: Frank Cho-rrada: cuidadín con los ladrones

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Los campos marcados son obligatorios *

*