Inicio » Yo » La Plaza Redonda

La Plaza Redonda

Primero que nada mandar saludos pammhgeros a Watchmen, que ha sido el primero en dejarme un comentario en el blog, y tengo que reconocer que me ha hecho ilusión ver que, por lo menos, una persona me ha leído.Y ahora, siguiendo en plan “batallita de abuelo Cebolleta” (en honor al desaparecido Vazquez) continúo con mi semibiografía comiquera.

Por aquellos años todavía no existía la competencia, Zinco todavía no había aparecido, lo que veías en el kiosco era lo único que había, así que a falta de más opciones, eras felíz. Como aún faltaban unos años para que Forum se asentara en el mercado, el número de colecciones era bastante limitado. El tamaño de los tebeos era más grande del actual, tenían ¿32? páginas (por lo que incluían un número y medio usa) y costaban la friolera de 95 pesetas!!! Vamos, si tenías suerte y tu madre te daba una moneda de veinte duros (¿o eran aún billetes de cien pesetas?, el alzheimer no perdona) podías comprarte un tebeo y cinco chucherías de peseta.

La suerte que tenía yo era que en mi casa los que leíamos eramos dos: mi hermano y yo. Además sólo nos llevamos tres años, por lo que las posibilidades de compra se duplicaban. Mes a mes fue entrando en casa La Patrulla-X, además de algún número de otra colección. Además los domingos por la mañana íbamos a La Plaza Redonda.

¿Que qué es eso de La Plaza Redonda? Quien sea de Valencia y más o menos de mi quinta probablemente la recuerde con cariño como yo. Es una plaza del casco antiguo en la que todos los domingos se montaba una especie de rastro en el que se ponían largas tablas con caballetes a modo de mesa y se exhibían cientos y cientos de tebeos, muchas veces empaquetados en hojas de plástico transparente (el film de cocina aún no existía). Allí encontrabas a muy buen precio lotes de varios tebeos. Sólo podías ver el primero y el último (se ponían las dos portadas a la vista), así que te arriesgabas a que el material del medio ya lo tuvieras. Pero… ¡qué narices! a esa edad te dedicabas a leer tebeos, no a coleccionar, así que te daba igual que te faltase un número o que alguno te saliera repetido, ya lo cambiarías con alguien en clase.

Lo que más había era de Bruguera, de Surco y algo de Vertice, pero mi padre al ver las portadas de éstos últimos y comprobar que era para adultos decidía que no me los compraba, que mejor los de Bruguera que en ellos ponía “juvenil”. De todas formas yo, en mi tierna infancia, rehuía de esos tebeos de Vertice que ya había visto a alguno de mis compañeros de escuela porque eran en blanco y negro, y en color eran más chulos. Incluso prefería comprarme Don Mikis, porque tenían más páginas y no dejaban las historias a mitad.

Nota final: Al releer el post para comprobar fallos antes de publicarlo me he llevado las manos a la cabeza. El precio, los formatos, el blanco y negro… hay que ver como cambian las cosas con el tiempo!.

Saludos!

Acerca de Nacho

Previo: El origen del vicio
Siguiente: A mí me daban dos…

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Los campos marcados son obligatorios *

*