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Cortado, Oscars, puros y Michael Landon

Buenas tardes. Parece que las aguas regresan a su cauce y poquito a poco voy haciéndome huequecillos para el blog.

Yo no voy a hablaros de cierta señorita que ha ganado un premio cinematográfico, sino de los premios en sí y mi relación con ellos. Bueno, con la retransmisión de la gala más bien.

Cuando era joven e ingenuo y me sobraba el tiempo por encima de la cabeza me dedicaba a aguantar toda la noche en vela viendo la gala. Mi hermano y yo nos despertábamos mutuamente cuando veíamos que uno de los dos caía frito.

En plena adolescencia el ritual de la gala se traspasó del propio domicilio a la casa de algún compañero de estudios al azar si era en abierto o del único que tenía Canal+ si era en codificado. Luego acudíamos todos juntos a las clases con ojeras y cargados de anécdotas que poco o nada tenían que ver con la gala.

Memorable fue el año en que el visionado se produjo en un apartemento en la playa de un compañero en el que además de comida y bebida descubrimos un alijo de puros de bodas y comuniones no consumidos y que misteriosamente no seguían allí por la mañana. O el año en que terminamos hablando de Michael Landon y su faceta como actor, guionista, productor y director y terminamos mencionándole a él cada vez que iban a abrir un sobre entregando el premio. No recuerdo quién fue, pero cuando uno de los galardonados coincidió que se llamaba Michael el descojono general que tuvimos antes de escuchar siquiera el apellido nos produjo regueros de lágrimas. Las tonterías que tienen los años previos a la veintena, ya se sabe.

Luego vino el asentamiento de cabeza y el dejar de trasnochar para acudir en buenas condiciones al trabajo al día siguiente y enterarme de los ganadores por la radio, internet o el telediario del día siguiente.

Y éste año ni me acordaba de la fecha en que los entregaban y me he enterado ésta mañana por el aluvión de referencias a cierta actriz. No, no he visto ni un sólo telediario en todo el fin de semana, por si os preguntáis cómo es posible que no me hubiese enterado.

En fín, que es triste hacerse mayor y echar la vista atrás y ver que añoras a los amigos que ya no ves, a los puros de las bodas… y a Michael Landon, por supuesto.

Saludos!

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