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Nos salimos del abanico

Aquí me tenéis una vez más con un brebaje calentito junto al teclado con intención de daros la brasa.
El miércoles pasado me fui a cenar a casa de mi hermano. Mientras mi queridísima y mi cuñada se encargaban de las criaturas (cinco, tres y un año) nosotros agarramos los seres perrunos para darles un paseillo y que fuesen al excusado.
Como siempre la conversación degeneró hacia lo típico: libros, films, series de TV y comics. Entre Guerra mundial Z, Gran Torino o el final de Galáctica (por poner unos ejemplos) nos pusimos al día y nos recomendamos mutuamente material de todos los apartados excepto uno, el último.
Comentamos la situación actual pijamista. Sobre el papel debería de ser la repera. En Marvel los malos malosos cortan el bacalao. En DC acaba de ocurrir una Crisis, está la sucesión de Bats y la noche más oscura de todas. Pero sólo sobre el papel. Hay algo que falla. No engancha. No emociona. No nos llama la atención. Aburre.
No sé si la teoría de mi hermano de que el material está destinado a un público de un determinado abanico de edades (de la quincena a la treintena) puede ser uno de los motivos. Al fin y al cabo yo ya he traspasado el ecuador de la treintena y él está a uno de la cuarentena. Igual el exceso de lectura durante más de veinte años hace que nada te sorprenda, que todo te suene y que te dé lo mismo. De hecho las últimas semanas he flotado sobre los comics mirando las imágenes pero casi sin leer las viñetas, para obtener material para el blog.
Llevo desde el 25 de marzo sin ir a la librería a por material. No tengo mono por ir, y de lo que he visto por la web que ha salido poquita cosa hay que me llame la atención. De hecho lo único que tengo como compra segura para la próxima visita es “Mi mamá está en América y ha conocido a Bufalo Bill” y ni siquiera es novedad…
En la última entrada de la trilogía publicada por Conner sobre sus inicios frikis (1, 2 y 3) le he puesto el enlace a la entrada que hice sobre mi inicio en el pijamismo y le digo que desde entonces todo fue cuesta arriba y ahora no sé si estoy en un llano o descendiendo. En el pijamismo está claro que voy cuesta abajo y sin frenos. En el manga sigo igual que antes, yo no le molesto a él y él me deja tranquilo. Y en el europeo estoy comprando cosas “a toro pasado”
Con la teoría del abanico mi hermano no sé si estoy dentro o fuera del abanico, si es la crisis, la edad o la crisis de la edad, pero está claro que algo de ilusión se ha perdido por el camino.
Hey, pero eso no quita que siga echando el ojo a todo lo editado para continuar con el blog. Que podéis estar tranquilos que no os dejaré huerfanitos.

Saludos!

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